Desde el pasado 1 de junio de 2013, las viviendas en venta o en alquiler deben disponer de un certificado de eficiencia energética. De no ser así, los propietarios pueden ser multados con sanciones que van desde los 300 hasta los 6.000 euros, según el Real Decreto aprobado el pasado 5 de abril, que se completó posteriormente con varias enmiendas en el proyecto de Ley de reforma de la rehabilitación. Este certificado especificará mediante una escala de siete letras, de la A a la G, el nivel de emisiones de CO2 en comparación con las dimesiones del edificio. De este modo, se pretende que el comprador o el inquilino pueda valorar y comparar la eficiencia energética como un factor añadido para la toma de decisiones de compra o alquiler.

En un edificio, la eficiencia energética se calcula midiendo la energía consumida todos los años en condiciones normales de uso y ocupación. Para ello se tienen en cuenta todos los servicios utilizados de manera habitual, como la calefacción, la refrigeración, la ventilación, la producción de agua caliente sanitaria y la iluminación, a fin de mantener las condiciones de confort térmico y lumínico y sus necesidades de agua caliente sanitaria y calidad de aire interior.

En concreto, el indicador recoge los kilogramos de CO2 divididos por los metros cuadrados de la vivienda (kg CO2/m2 al año). A aquellos con un ratio de emisiones por debajo de los 6,8 kg CO2/m2 al año se le asigna la letra A, la mejor calificación. La peor nota (la G) es para aquellos inmuebles que superan los 70,9 kg C02/m2 anuales.

Por lo general, todos los inmuebles disponibles para la venta o el alquiler lo necesitan. La normativa incluye algunas excepciones en cuanto a los edificios que deben solicitar el certificado, aunque la mayor parte no son representantivos del actual parque de viviendas.

Así, por ejemplo, no resulta obligatorio para los pisos arrendados durante menos de cuatro meses, edificios aislados con menos de 50 metros cuadrados útiles, edificios y monumentos protegidos en los que se altera su carácter o aspecto, lugares de culto o religiosos, construcciones provisionales (para menos de dos años) y la parte no residencial de edificios industriales y agrícolas.

Por su parte, será obligatorio para todos los edificios de nueva construcción y también cuando se haga una rehabilitación o reforma de edificio con una superficie útil superior a 1.000 metros cuadrados, que afecte a más del 25% del total de sus cerramientos.

Los propietarios que deseen vender sus pisos deberán poner a disposición de los compradores este título al efectuar la operación -será requerido por el Notario en el momento de la escrituración, mientras que en el caso de los alquileres el casero deberá entregar una copia al inquilino. Este certificado tendrá una validez de diez años.

                 
Piso < 50 m2 50 a 80 m2 81 a 120 m2 121 a 180 m2 181 a 350 m2 351 a 500 m2 501 a 1000 m2 >1000m2
  60,00 € 60,00 € 60,00 € 70,00 € 90,00 € 130,00 € 250,00 € 330,00 €
                 
Casa, Chalet adosado < 80 m2 80 a 180 m2 181 a 240 m2 241 a 350 m2 351 a 500 m2 501 a 750 m2 751 a 1000 m2 >1000 m2
  70,00 € 70,00 € 90,00 € 90,00 € 120,00 € 200,00 € 250,00 € 330,00 €
                 
Local < 50 m2 50 a 80 m2 81 a 120 m2 121 a 180 m2 181 a 350 m2 351 a 500 m2 501 a 750 m2 >1000m2
  60,00 € 60,00 € 60,00 € 60,00 € 90,00 € 120,00 € 250,00 € 330,00 €
                 
Edificio 4 o menos viviendas 5 a 10 viviendas 11 a 30 viviendas 31 a 60 viviendas 61 a 120 viviendas 121 a 180 viviendas 181 a 250 viviendas > 250 viviendas
  250,00 € 300,00 € 450,00 € 750,00 € 900,00 € 1.600,00 € 2.200,00 € 2.900,00 €
                 
Oficina individual < 50 m2 50 a 80 m2 81 a 120 m2 121 a 180 m2 181 a 350 m2 351 a 500 m2 501 a 1000 m2 1001 a 1500 m2
  60,00 € 60,00 € 60,00 € 60,00 € 90,00 € 120,00 € 250,00 € 330,00 €